
Constanza Guzmán es incriminada por su madrastra y enviada a un psiquiátrico, donde sufre torturas para obligarla a firmar un acuerdo de bienes. La voz de su bebé nonato la guía a escapar. Constanza escapa. Contacta a su esposo, Sebastián Lobo. La pareja investiga la red criminal del director y un enfermero. Constanza sufre un aborto. Los villanos son capturados y sentenciados. Un año después, Constanza supera su trauma, queda embarazada y es feliz con su esposo.