
El Dragón es liberado de la cárcel. Renuncia al mal y vive una vida tranquila con su esposa como conductor de camión. Un día, un dueño de BMW lo humilla verbalmente. Sus antiguos hermanos acuden para defenderlo. Él los rechaza, firme en su decisión de no meterse en problemas. Corta con su pasado en el hampa, deseando proteger su vida sencilla y vivir en paz.