
La neurocirujana Minerva Serrano deja el hospital de la capital por la clínica de Río Sauce. Sin instrumentos, Minerva diagnostica y trata a enfermos. Directora Solano reconoce su capacidad y coopera. Se asignan recursos para una base de neurocirugía en Río Sauce. Minerva elige quedarse en el pueblo pese a ofertas de la capital. Atiende y enseña a jóvenes profesionales.